viernes, 23 de abril de 2010
Felicidad
sábado, 12 de diciembre de 2009
Celebrate good times, come on!
El EICC (Edinburgh International Conference Centre), tal y como su propio nombre indica, es un centro muy pijo y a la vez muy bonito donde se celebran eventos y/o conferencias de cualquier índole. Hemos llegado a ver desde conferencias de dentistas, cenas de deportes, galas, etc. Leí por ahí que también vino la OTAN y todo (aunque esto nos la bufa –gran expresión-). Pero hoy me voy a centrar en las llamadas “cenas benéficas” que celebra este centro. En realidad, el centro no es con el que me tengo que meter, sino las organizaciones que las promueven.
Antes de que empiece todo el cotarro, como buen camarero debes chequear todas las mesas. Ese día me acuerdo que vi en cada asiento un sobrecito rojo y un papelito en el que rezaba “Please, be generous with your donation. Minimum donation 20L”. Yo pensé “joer con las donations” pero en fin. Luego me di cuenta que las pantallas iban pasando el video, para ver que todo funcionaba y tal, y en el video aparecía el típico pavo junto a un niño negro hablando de que X país necesita X ayuda y esas cosas. Sigue con unas cuantas imágenes más de negritos de África pasándolo mal, hambre, medicinas etc. Todo un clásico.
Es curioso (o irónico, paradójico o hipócrita, como se prefiera) que una cena benéfica (es decir, recaudar pasta para los más necesitados –gran frase-) se celebre en un centro de congresos en el que una de estas cenitas (incluyendo organización etc) cueste entre 3000 libras. Interesante.
Es curioso, que mientras todos tenían su starter encima de la mesa, fueran viendo el video de los negritos. Y que luego los camareros recojamos los platos (algunos intactos) y estemos obligados a tirarlo a la basura. Hum.
Es curioso, que la cena “benéfica”, después de los postres, continuara con una discoteca y barra libre incluida (esto mola, lo sé).
¡Lloremos por los negritos y celebrate good times emborrachándonos!sábado, 14 de noviembre de 2009
Namaste
Para empezar a buenas, nunca llamemos “indios” a los nepalís. Aunque parezca mentira, Nepal es país y todo. Tiene hasta sus 28.287.147 habitantes.
Hablemos de mis nepalís.
Hay 3 socios en el cotarro:
-Kadam, el manager. Mi jefe. 29 años. Casado con mujer nepalí. 2 hijos. Me adora (y yo también a él). Siempre hay buen momento para preguntar algo sobre Nepal y ya está en el bote.
-Bimal, el chef. 36 años. Casado. 3 hijos. Tiene las manos amarillas de trabajar con curry (bueno todos los de la cocina tienen las manos así). Siempre y sin excepción me pregunta “How are you Paula, are you ok?”. Siempre.
-Pravesh, el tercer y último socio. Ahora esta en el otro restaurante “Namaste Nepal” (originalidad ante todo. El próximo será Namaste Kadam) Cuando puede se pasea por allí. Le gusta mandar. No lleva ni uniforme ni nada, le mola que la peña sepa que él manda. Todavía no se muy bien por que, pero todo el mundo le llama “Boss”. No confundir con “the boss”, sino Boss, a secas. Have you seen Boss? Mola mil llamarle así. Siempre y casi sin excepción se despide de mi con un “Hasta la vista Baby”
-Prem, camarero de alto nivel. Novia escocesa. Es la tranquilidad y parsimonia en persona. He estado mas de 3 meses llamándole Prim y nunca me corrigió. Nunca lo he visto enfadado con nadie. Nunca ha mostrado esa clase de signos. Siempre y sin excepción, cada día que nos vemos por primera vez soltamos un “Namaste” –a ver quien lo dice antes-. Me encanta saludarle. Con las dos manos y todo, como rezando
-Niroj, -pronunciación Niros- camarero de alto nivel. 25 años. Soltero. Es envidiable la rapidez y la fuerza que tiene este hombre para servir y recoger platos al mismo tiempo. Aunque diga lo contrario, le encanta trabajar alli. Para mi gusto: excesivamente gentleman.
-Ravi, camarero igual de pringui que yo. 24 años. Soltero. Indio. Sorprendentemente contratado por nepalís. Y sin quejas. Las últimas semanas había tan poca faena que jugábamos a preguntarnos capitales.
-Hussain, segundo cocinero. Su nombre me lo aprendí hace una semana. Resulta que todos le llaman “Mambo” (imaginad la cara que puse yo la primera vez que lo oí). Pero mi primera decepción fue saber que no era su nombre, sino que en nepalí significa “uncle”. Aunque me daba igual. ¡A este tio le llaman Mambo! Sin embargo, mi segunda y última decepción decayó cuando me dijeron que se pronuncia Mamo. Yo le sigo llamando Mambo. Siempre se está riendo y con lo bajito que es, no me puede caer mal.
-Furba, cocinero ayudante. Es relativamente nuevo. Ha subido 6 veces el Everest. A mi me encanta este hombre. Tiene una cara tan de bueno… que piensas “es que no tiene maldad ninguna”. Alguna vez alguien ha hecho la gracia de llamarle Curva, pero si lo digo yo no se enfada.
-Chris, kitchen porter. Polaco. 56 años. Ha estado casado varias veces. No tiene ni idea de inglés, pero aun así hace bien su trabajo (aunque no me extraña porque todo quisqui habla en nepalí). Le encanta beber vodka o whisky.
-Danka, barwoman. Polaca. 35 años. Una hija. Esta saliendo con Chris, a pesar de la enorme diferencia de edad. Mi única compañera femenina en el restaurante.
-También he trabajado con un tal Prakash, que me dijo que en Nepal era profesor; un tal Jose, del cual no he vuelto a saber nada de él; y Uma (como Uma Thurman). Este tenía novia escocesa, según me dijeron, decía que tener novia escocesa es muy difícil. Solo hacen que beber, fumar y gastar dinero (dato: segunda vez que oigo esto de novios no-escoceses).
Y luego estaba yo...
lunes, 13 de julio de 2009
Paco
Probablemente te repetirá 3 veces (en el mismo minuto) las cosas que tienes que hacer. Si no te pones a hacerlo inmediatamente, lo hará él.
Se quejará de todo. Absolutamente de todo durante todo el tiempo. De los clientes en general, de los clientes habituales, del jefe, de la manager, del personal...
Sus frases más habituales suelen ser:
- Hoy trabajo 13 horas
- Estos [el jefe y la manager] no tienen vergüenza
- ¡Ni que yo fuera el jefe!
- Siempre viene un cliente a última hora a tocarte los cojones...
O ha llegado a soltar perlas como:
“Mira a la abuela [la dueña], siempre pegando gritos. ¡Y se mete en todo! ¿Has visto la ropa? Da igual que estén forraos, siempre lleva el mismo vestido de hace 30 años.”
“Psss... se cree el gilipollas ese [cliente] que le voy a hacer reverencias... ¡Ni al general Francisco Franco Bahamonte! (...) yo estuve en el calabozo, ¿sabes?”
Por supuesto, te enseñará una foto de su nieto sin haberlo preguntado.
“Menos mal que me quedan 3 años para jubilarme...”
Menos mal, Paco.
viernes, 10 de julio de 2009
Cómo ganarse al personal (en un restaurante italiano)
martes, 12 de mayo de 2009
Kishor
¿Quién coño es Kishor? Buena pregunta.
Para ir a Londres tuve la genial idea de elegir entre los diversos medios de transporte, el mejor: el bus. Fue tan asquerosamente barato que era una oferta que no podía rechazar. ¡Eso sí! 8 horas de bus y tan sólo una parada para comer, mear y estirar las piernas. Trayecto directo vamos (lo peor de todo es que me entere media hora antes de llegar a Londres de que había WC en el bus! Pero bueno este no es el caso y además no me meaba en grandes cantidades).
Lo dicho: 8 horas de bus. Estuve una semana metalizándome de esas 8 horas. ¿Qué haría? Pues nada, leer, escuchar música y hacer algún amigo. Pero de esas 3 opciones solo hice una! Escuchar música. Mi MP4 sólo tenia 4 horas de música, así que el resto lo dediqué a hacer nada, porque no tenía ningún libro ni revista y me daba bastante pereza hablar con la chica que estaba sentada, que por cierto, un pequeño detalle:
Dado que era la primera vez que hacía un trayecto tan largo en bus, no quería llegar tarde y fui bastante puntual. Llegué muy pronto a la estación y la verdad es que subí entre los 15 primeros al bus. Nada más subir, me pillé dos asientos para mi sola, junto a la ventana, para poder dormir guay. Pero bueno, el bus se llenó, así que se sentó una chica a mi lado. ¡No pasa nada! Estas cosas pasan. En menos de un minuto se acerca su amigo y me pregunta si me importa que le cambie el asiento, que son amigos. Joder claro que NO me importa! (pienso). Me levanto y le cambio el sitio. Me pongo al lado de otra chica junto al pasillo y en paz. Es una putada estar 8 horas en un bus y no poder sentarte con tu colega, a mi me jodería. He quedado de puta madre, les he hecho un favor.
Bueno... al cabo de 3 horas de bus te cagas en la amabilidad, en ser buena persona y en todo! ¡Quiero dormir! Imposible junto al pasillo. No te puedes apoyar en nada. Muy serio.
Ah! y para colmo, de entre todas las personas que hay en Edimburgo, se sienta delante la persona que menos imaginaba y menos esperaba volver a ver en mi vida. No le veía desde hacía casi 3 meses: el irlandés borracho del hostal Si, si. El mismo (NO el que roncaba, por suerte para todo el bus, sino el borracho). Allí estaba el cabrón, con camisa, bien arreglado, leyendo, ¡como una persona normal! Pero yo era la única del bus que sabía que era un borracho! Borracho de hostal en hostal! En fin. No nos dirigimos ni una sola palabra (porque dudo que me reconociera). Que así sea.
Ahora, omito el viaje a Londres. Pasemos directamente a la vuelta.
No se todavía muy bien por qué, pero casi pierdo el bus de vuelta. Nos pusimos a beber a última hora y me confié en que llegaríamos sobrados teniendo que pillar 2 metros y andar unos 15 minutos... en fin, la cuestión es que llegué tarde pero llegué. Ya estaba prácticamente todo el mundo en el bus. Y, por supuesto, no habían sitios libres junto a la ventana. De puta madre. A todo esto, eran las 23h de la noche y ese dic había dormido unas 4 horas, así que lo único que quería en el bus era dormir. Pues nada, no será para tanto. Me siento al lado d el indio este y a dormir.
Decir que fue la peor noche de mi vida (relación sueño-comodidad) es poco. Me desperté unas 500 veces y a media hora de llegar solo quería levantarme del bus y gritar: ¡quiero una cama!
Pero al final no lo hice.
Al principio, la verdad es que bien. Me puse a hablar con el supuesto indio –que luego resulta que era nepalí, de Nepal, ya sabéis- y nos contamos un poco nuestras vidas. Lo Típico. De donde eres, que haces aquí, estudias/trabajas, cuanto tiempo te quedas etc etc. Kishor, se llamaba, a todo esto. Como le dije que no tenía curro, me dijo que cuando bajáramos le diera el móvil, que tiene algún colega en un restaurante y un amigo necesita compañero de piso. La conversación duró bastante para el sueño que tenía, pero al final nos dormimos ambos.
Cuando el bus frenó y llegamos a Edimburgo lo ultimo que quería era estar en el puto bus. Me baje a toda ostia, espere a decirle adiós a Kishor Y PUNTO. Como una vez dijo una colega ‘Hay que quedar bien ante la galería’. Tengo que andar 30 minutos hasta mi casa y tengo sueño! Me acuerdo perfectamente que le tengo que dar el móvil, pero paso, me da perro. Total, no lo voy a volver a ver (no vive en Edimburgo).
Una semana después, voy a una cafetería a entregar un currículum. Antes de entrar me siento en la plaza de delante a liarme un cigarro. Hay mucha peña dentro, quiero pensar bien lo que voy a decir antes de entrar (me va a oír y ver mucha gente).
Mientras fumo y miro el local, veo que entra un tipet con un asombroso parecido al tal Kishor. La vuelta de Londres fue de noche, estábamos en un bus y con las luces apagadas. No estaba segura de que fuera él.
Al cabo de 10 minutos digo: ¡qué coño! Voy a entrar. Me pongo a la cola y el tal Kishor esta detrás. ‘venga, si le miro y me sonríe, es él. Sino, me he rallao’. Me giro, esta hablando por el móvil y sonríe. Si que es él.
Espero a que termine la conversación, pero esta venga al palique. El camarero es un gilipollas y pasa de mi y de mi búsqueda de curro. ¿para que coño tienes un cartel de que necesitas STAFF y luego pasas del personal? En fin, a la mierda este sitio. Me salgo fuera y el Kishor me hace señas para que le espere. Cuando termina me vuelve a sonreír y me da un abrazo.
A mi aquí los abrazos me rallan. Cuando me van a abrazar pienso que me van a dar dos besos y resulta que no. Siempre quedo mal. La última vez que hice eso, me abrazó un irlandés y le di dos besos en el cuello! Fue muy rara esa situación, luego me daba palo hablar con él. ¡Le acabo de dar 2 besos en el cuello! ¿Pero qué es esto? En fin, sigamos con el abrazo de Kishor:
Nada, nos preguntamos qué tal, lo típico, que hacia ahí etc. Cuando ya me voy a despedir me dice que no le di el móvil; que se lo diera porque tenía muchos amigos en Edimburgo. Por una parte pienso: bah, pa que? Es un nepalí mayor, ¿qué querrá? Pero bueno hoy en día no puedes decir: No, no tengo móvil. Así que se lo dí.
En menos de 2 horas tenía un mensaje de voz de Kishor diciendo que tenía una entrevista ese mismo día a las 19h en un restaurante nepalí. Yo flipo.
Acudo a hora y sitio fijados y me dice el manager que empiece el fin de semana siguiente. Curro fijo para todos los viernes y sábados.
Salgo y no me lo creo. 3 meses buscando curro y me lo da un nepalí.
Tardé 3 días en mandarle un mensaje a Kishor y darle las gracias. Me contestó sin más y no he vuelto a saber nada de él.
Chicos, chicas, no perdáis la fe en la gente.
Aún hay gente que regala favores (o alegrías) a cambio de nada.
Aún tenemos mucho que aprender.
Me acaba de enviar un mensaje! ¡¿Qué le coma la qué?!
martes, 17 de febrero de 2009
Good job
Bueno, os voy a ir comentando un poco los curros que hemos tenido.
Hasta hoy, hemos trabajado 4 días.
El primero fue el jueves 5, de camarera en un evento de no se que de ciencias. Escoceses muy mudados y con faldas escocesas. Mucha gente, mucho camarero, mucha comida..., o sea, mucha faena. 700 invitados... con sus 700 vasos, cubiertos, platos, tazas de café, etc etc etc. Recogimos hasta las sillas. Muy duro, oye.
Luego trabajamos ese domingo, que estuvimos en un partido de rugby (pero no os flipeis, estábamos fuera del estadio y no vimos nada). Habían un puñao de carpas de estas con comida y bebida. Fish & chips, hamburguesas, bocadillos etc. Y también había una enorme en la que servían solo bebida. En principio nos pusieron allí de camareras. De puta madre: sirviendo pintas, vino y poco mas. Parecía bastante fácil. Pero justo 2 minutos antes de empezar a servir, nos viene una manager que necesitaba a 4 personas para las carpas de comida. ¡Que mal!, -pensé-. Pero bueno, ya habían enganchado a Bea, a una alemana y a otra que no hablaba. Yo también fui la elegida.
Nota: Nuestro puto uniforme se componía de una camiseta (eso si de manga larga) y ya esta. Creo recordar que llevaba camiseta interior. Bueno, pues no se si sabéis que aquí hace un poco de RASCA y llevando solo eso a un español del este el frío le parece el puto polo norte.
Sigamos. La manager en cuestión nos lleva a otro tipet para que nos indique a donde teníamos que ir a currar. Este tipet tenia todas las pintas de ser un autentico feriante: chándal, camiseta de Manga Corta con agujero incluido en su manga izquierda; pendiente en la oreja y poco limpio aparentemente. Ni puta idea de a donde tenia que ir. Tras dar no una sino dos vueltas al estadio de rugby preguntando en caseta si, caseta no si era la nuestra, dio con la mía. Here it is! Caseta de hamburguesas y patatas fritas. Me metí corriendo... Pero me lo pensé muy bien: gente gritando y trabajando en un pasillo de un metro de ancho. Mmm ¡esto prometía! allí subida con todo escoceses pidiendo hamburguesas me empecé a acojonar. ¿he dicho acojonar? ¡Mas bien empecé a encoger! Me asuste cuando vi que había olvidado quitarme el anillo y el reloj (no se puede trabajar con pulseras ni nada) pero alli nadie me dijo nada. Se acerca una tipeta y me dice si se contar dinero. Joder... contar si se... (eso no lo dije). Really? –me dijo- entonces empecé a tener mis dudas, pero Yes, yes, I think so! –le dije- la tipeta me empezó a explicar a toda maquina los precios, los tamaños, los distintos productos etc. La tipeta tenia prisa. Ya había gente pidiendo y tal, así que cuando le pregunte un par de cosas se dio cuenta de que no era muy util... y me dijo que fuera poniendo las patatas fritas en las bolsas. Pues nada, eso hice. Cogia patatas y las ponía. Cogia patatas y las ponía. Era fácil. Pero por lo visto no ponía suficientes patatas fritas en las bolsas!! Joder hasta lo mas sencillo lo hacia mal. No le veia mucho sentido a eso porque muchas se caían pero en fin, este es mi curro. Eso es lo que pensaba, pero en menos de 15 me cambian de caseta.
A este paso me hago coleguis de todos los feriantes. Un tipet me llevo a otra caseta que era de bocadillos vegetales y bocadillos con una carne asada rara. También habían cafés, tes y cosas por el estilo. Cuando subí allí ya había peña gritando. Volví a pensar en lo de los anillos, pero cuando subí y no me dieron guantes y ni tan siguiera me dijeron que me lavara las manos... pues con eso me lo dijeron todo. O sea, que si yo acabo de llegar de mear y luego voy y me limpio las manos con arena, allí nadie me iba a decir nada. Eso esta bien oye ¡sin agobios! Pero fue peor cuando vi las Pedazo Uñas Guarrisimas de la escocesa marginada que curraba allí (marginada, pero me pusieron con ella). Además no paraba de sorberse los mocos (se que es desagradable, pero es que quiero que os pongáis en mi piel...)
Mi curro era sencillo: hacer lo que la abuela me mandara.
- ¡Friega el suelo! (Y limpio el suelo)
- ¡Saca el pan! (Y saco el pan).
- ¡Limpia la mesa! (Y limpio la mesa)
- ¡Haz ensalada! ¿hacer ensalada? Pero tía, si ni si quiera me has dicho tu nombre, ¿cómo coño se donde están todas las cosas? Yo se lo preguntaba a la escocesa-guarra-garrula. Que cada vez que le preguntaba algo me respondía con un: eh? ¡Colega pero tu eres escocesa o que idioma hablas! (era escocesa pura y dura, con sus Aye –en lugar de yes- y ese incomprensible acento, que mas bien parece un código secreto que tienen los escoceses entre ellos).
Sigamos. La jerarquía era la siguiente:
1- La tipeta estaba margi, atrás, como yo. Que entiendo perfectamente que no la tuvieran atendiendo a la peña porque es que si le veías ese careto, las uñas y le sumabas el pelacho mal recogido y guarro, pues ahí no compraba ni God.
2- Atendiendo a la peña habían dos tipetas jovenzuelas,
3- Y los que manejaban el cotarro eran: la abuela mandona gritona, que esa era Dios; mandaba y gritaba a todos; el que parecía ser su marido (que era el que freía la carne), y luego otra tipeta gorda antipática que no se si seria la hija o alguna parienta o que, pero iba en plan: voy sobrada en mi curro y a lo mejor algún día heredo este negocio. ¿Perdona? Pero estas en una mierda de caseta oliendo a fritanga todo el día, ¡no puedes fardar de eso!
Me voy por los cerros de Úbeda. Ensalada. La guarra me dijo donde guardaban las verduras. Tomate, lechuga y pepino. Por supuesto no me detuve a preguntarle a la abuela como quería que se lo cortara, porque era momento apogeo de gente y en aquel momento era Preguntar Y Morir. Yo a lo mío, cortando y tal. Luego cense con que instrumento tenia que remover la ensalada, pero la respuesta fue obvia al ver que mi compi la removía con la mano. ¡Piensa, Paula, piensa! Esto no es el Royal.
El marido era bastante majo. Siempre sonreía cuando le miraba. Además después de hacer la ensalada se acerco y me dijo: Good job. Sentí una gran satisfacción al oir esas palabras tan sinceras y amables. ¡Era mi único amigo en aquel antro! jaja
Conforme miraba el reloj parecía que el tiempo... iba a decir se detuviera, pero mas bien parecía estar retrocediendo! No pasaban las horas... tenia muchas ganas de acabar. Además las ultimas horas del curro me di cuenta que mi cara llevaba mucho rato con un mismo gesto: cara de asco. Imaginadme a mi con cara de asco. Pues esa era mi cara en mi curro durante horas. ¡Pero juro que no lo hacia aposta! Cuando me daba cuenta la estaba haciendo sin querer. Era irremediable. Salía sola.
Mientras iba haciendo ensaladas y movidas, estaba pensando en lo bien que estaría Laura sirviendo esas pintas... ¡tan limpia! ¡Con gente normal! Quería llorar. El único consuelo que tenia era pensar en Bea. ¿dónde estará? Seguro que en una caseta mejor y mas limpia que la mía, ¡eso sin duda!
Hubo un momento en que se cayo el agua del cubo de fregar al suelo y la abuela se puso a gritar que alguien fregara. La margi empieza a fregar y yo miro. La abuela me mira y me grita que friegue el suelo! I don’t have mop!! Le suelto convencida de que mi respuesta le hará recapacitar. Pero no, me señala un trapo para que limpie el suelo con eso. El mismo trapo con el que había estado limpiando la mesa y gran parte de utensilios. El mismo trapo que Después utilizare para limpiar los cacharros, como los cubiertos, platos, envases... si, si. Ladys & gentleman, no hay que comprar en esos sitios. ¡A la mierda con el pequeño negocio!
Por cierto la caseta en cuestión, tenia grifo pero no tenia agua. ¿para que sirve un grifo sin agua? Pues para nada. El único agua disponible era un cacharro enorme que tenían colgando y del cual el agua salía hirviendo. Tengo que confesar que limpiamos todos los cacharros de esa caseta con esa agua roñosa y con el trapo de antes. Me quería morir. Nunca en mi vida he tenido tanto asco tantas horas seguidas.
Al terminar, solo quería ir a por mi chaqueta (bueno y al wc) y abrazar a alguna de mis compatriotas.
Por suerte, cuando me encontré con Bea me di cuenta que tenia el mismo careto que yo. En menos de un minuto de conversación me dijo que la dueña de su caseta, para comprobar si la hamburguesa estaba caliente metía una de sus uñas largas y asquerosas. Suspire. Me sentí aliviada.
Y otro día el resto.